UNA DICTADURA DENTRO DE UNA DEMOCRACIA.
Hasta ahora, esto no se ha contemplado ni se contempla dentro de la mente de los que en su día apostaron por la democracia, y esto es lo que, probablemente ha hecho posible que personas que no han tenido que apostar por la democracia, porque se la han encontrado, han nacido y crecido bajo este paraguas, hayan podido llegar con relativa facilidad a la conclusión de que “a esto le llaman democracia y no lo es, es una dictadura que no se ve”, y mientras que los que lucharon por la democracia, corean y cantan esta máxima, sin acabar de creérsela, los que no tuvieron ocasión de pelear contra ninguna dictadura militar, fácilmente acaban reconociendo otro tipo de dictadura no militar, aunque si llegara el caso probablemente no dudaría en emplear la fuerza, este tipo de dictadura es más sutil y persuasiva, más inteligente y moderna, con más medios y características camaleónicas, de manera que la podemos encontrar incluso sentada a nuestra mesa y no ser capaces de reconocerla. Una dictadura que se ha apoderado de nuestro pensamiento y de nuestra mente, que nos dice lo que tenemos que comer, como tenemos que vestir, cuales deben de ser nuestros gustos, cuales deben de ser nuestros modelos, a quienes tenemos que imitar, admirar y odiar, y todo ello con una sonrisa y poniendo en nuestras manos un mecanismo por el que nos hacen pensar y creer que estamos siendo libres para elegir lo que más nos interesa de acuerdo a nuestras preferencias, sin darnos cuenta de que sólo estamos eligiendo, como decía Pérez Esquivel en una entrevista de radio: “entre las distintas formas posibles de ser cocinados”.
Continuará en la siguiente entrada.
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